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martes, 27 de septiembre de 2011

Yo los haré libres

Dice en Deuteronomio 6, 20, para que cojan su biblia y revisen!, algo así, “mis padres eran esclavos en Egipto, pero Dios nos liberó con mano grande y poderosa, y obró signos y prodigios contra el faraón…
Nos encontramos ante el recordar que hace el pueblo judío, recordaba su esclavitud en Egipto y se la cuenta a los más pequeños, para que me entiendan tienen que leer =),

Ya para que vean que soy bueno tengo aquí parte de la cita, pero falta el versículo 20, así que búsquenlo y léanlo…

"Mis padres eran esclavos del Faraón en Egipto, pero Yahveh nos liberó de Egipto con mano fuerte y brazo poderoso. Yahveh realizó ante nuestros propios ojos grandes y terribles signos y prodigios en Egipto contra el Faraón y toda su casa. Y a nosotros nos sacó de allí para conducirnos y entregarnos la tierra que había prometido bajo juramento a nuestro padres." Dt. 6, 21 - 23


El pueblo Judío que recuerda su esclavitud, y a la vez, la alianza que Dios les hizo, “yo los haré libres, yo les daré una tierra que manará leche y miel”, y el pueblo recordaba con júbilo en la pascua esa alianza cumplida, a pesar de todo, de que el pueblo fue infiel, que mil veces renegó de Dios, lloró por las cebollas que dejó en Egipto, sufrió su castigo, pero al fin recompensa…

Hoy, nosotros no solo celebramos una pascua de esclavitud a libertad, sino de muerte a vida, Cristo Jesús a dado su vida por nosotros en la cruz, y con su muerte nos trajo la vida eterna. Y a pesar de que muchas veces reneguemos en esta carrera de la vida, en este desierto que cruzamos día a día hacia la tierra prometida, hacia la ciudad de Dios que tanto nos habló San Agustín, El Señor está allí para ayudarnos a seguir, y muchas veces creemos que él puede castigarnos, pasando por momentos difíciles, pero es que no nos damos cuenta que al final el castigo uno mismo se lo impone alejándose del amor de Dios, porque recordemos que el infierno no es un honor de fuego, sino es poder saber que Dios es la verdad y felicidad suprema y haberlo rechazado, así pues muchas veces podemos vivir el infierno en la Tierra alejándonos de ese gran amor que a lo mejor Dios te quiere ofrecer, busquemos el bien eterno, ese que no pasa, ese que todo lo satisface, y para esto lo más fácil, ser santos, ser otros cristos para esta sociedad que hoy día grita FUERA LA CRUZ, porque le tiene miedo al sufrir, porque nos hemos acostumbrado al camino fácil, y no queremos darnos cuenta que para llegar al sábado de gloria es necesario un viernes de pasión, busquemos ser santos, aunque nos cueste, aunque tengamos que llorar, que sufrir, si tengo que ser santo en mi matrimonio, en mi relación, en mi trabajo, en mi estudio, en mi hogar, en mi familia, en donde sea, donde sea, todos estamos llamados a ser santos y eso implicará un dar la vida por Cristo, por aquel que es la VERDAD, verdad que nos hace libres…
Pero nos hará libres solo si lo conocemos realmente, si hemos tenido ese verdadero encuentro con Jesús, solo si él nos ha detenido en el camino del Damasco de nuestra vida y nos ha permitido darnos cuenta que nuestra vida puede parecer perfecta pero al final TODO ES LA MAS GRANDE MENTIRA, y al final sufrimos por dentro, sentimos el vacio más grande al no experimentar a ese Cristo que lo ha dado todo por nosotros.


Así como Pablo, él se sentía bueno, un hombre piadoso, obedecía la ley, hombre sabio, de buena condición económica, política y social, alguien justo ante los demás, perseguidor de aquellos que atentaban contra su fe, pero al final todo lo que hacía resultaba vacio porque nunca dio un sentido real a las cosas, hasta que Jesús lo hizo darse cuenta que le falta de él en su vida para que al fin todo tenga sentido.

Pidamos al Señor, pidamos con fe, Señor, permite conocerte, permíteme experimentarte en mi vida, Señor quiero conocerte, quiero amarte, y si tengo que sufrir, enséñame a sufrir y a salir adelante, enséñame, a sufrir por ti, enséñame Jesús. Si el amarte y seguir implica sufrir, enséñame a sufrir, y dame un corazón preparado para ello, para ser santo.
Da lo que mandas y manda lo que quieras dice san Agustín.
Si Dios nos pide amor, pidámoselo; si Dios nos pide fuerzas, si Dios nos pide sufrir, si Dios nos pide lo que sea, el nos brindará los medios para que así concluya la obra que ha iniciado, pero te aseguro que no lo hará si tu no lo pides, por ello dice San Agustín “el Dios que te hizo sin ti, no te salvará sin ti”.

Por último, San Agustín nos dice “creo para entender, y entiendo para seguir creyendo”, reconozcamos la actuación de Dios en nuestras vidas, y pidámosle que siga actuando, para que así encontremos aquello que le da un sentido a nuestra vida, pero no algo que escapa de la razón humana, sino algo que la ilumina y a la vez nos ayuda a seguir.


Danos Señor un corazón como el tuyo. Un corazón abierto a recibir tu amor y abierto para transmitirlo a los demás, un corazón que esté preparado para darlo todo por ti, un corazón que tenga hambre y sed de ti, del Dios vivo. Amén.

martes, 20 de septiembre de 2011

Busquemos con fe al Señor

Nos dejó San Pablo estas sabias y valiosísimas palabras “en mi debilidad se demuestra tu fortaleza”, y es que para el corazón que de verdad se ha dejado amar por el Señor, por más veces que caigamos, siempre está el Señor para levantarnos y actuar en nosotros, y lo que digo siempre, es importante no cerrarnos a la gracia del Señor, sino pedirla con insistencia día y noche, para que así el pueda actuar en nuestras vidas y renovarnos día a día.

Busquemos con fe al Señor, pero también con perseverancia, fidelidad, agradecimiento y paciencia. Busquemos al Señor en el hermano, en la palabra, y sobre todo en la Eucaristía, porque toda obra que no es movida por el Señor es vacía, porque al final no nos mueve el amor supremo y perfecto, y toda fe que no posee testimonio de vida es inútil.

Buscad al Señor, y al encontrarlo vayamos a anunciarlo a este mundo que hoy tanto lo necesita.

martes, 23 de agosto de 2011

Busquemos al Señor

En estos días en los que nos preparamos para la celebración del más sabio de los santos y el más santo de los sabios, hay un comentario que hace él a un salmo, en el cual toma literalmente una parte del salmo, pero bueno fue gracias a este comentario que le tomé mayor atención a esta parte del Salmo 26, que inclusive creo que ya se los comenté, pero igual, les comparto lo que llevo dentro, y dice así “una cosa pido al Señor, eso buscaré, habitar en su casa por los días de mi vida…” eso buscaré, busquemos al Señor, día a día, sin miedo, sino con esperanza de encontrar a aquel que nos da fuerza para seguir adelante y es por quien recibimos todo, y es momento creo yo de hacernos una pregunta importante, estoy preparado para morir, si mañana algo pasase y falleciera, como estoy, me siento preparado, listo para partir al encuentro del Señor, estoy listo para que el momento llegue, o aun hay cuentas que saldar, cosas por ver, situaciones que he evitado, miedos por enfrentar, pecados que vencer, rivalidades que superar, en otras palabras, si mañana muero, podré contemplar a Dios cara a cara, y sí lo haremos todos, a excepción que alguien haya renegado de fe (pero eso es tema aparte), todos lo veremos, ya sea al instante, o luego de la purificación, pero creo que nuestro objetivo es poder verlo el mismo día que partamos de este mundo terreno a la casa de los cielos, a la Patria.
Debemos de estar preparados, tener miedo a morir y no estarlo, ese es el Santo temor de Dios del cual nos abran las bienaventuranzas, y el cual todos debemos tener.
No podemos ser sepulcros blanqueados, impecables por fuera, y llenos de podredumbre por dentro, es tiempo de revestirnos del Señor, como dice San Pablo, y correr la carrera para la cual hemos sido llamados, la de la Santidad, luchar por la corona que nos se marchita, por aquella que realmente vale la pena, porque las glorias terrenas se quedan en la tierra, las personas pasan, los bienes se acaban, pero EL siempre estará allí, EL es el inicio, EL es el fin…

“Por eso, junto con el salmista, repítete siempre «una cosa pido al Señor, eso buscaré, habitar en la Casa del Señor por los días de mi vida, contemplar al Señor lo hermoso de su templo»…” (S.A.), porque, ya para acabar, como dice nuestro Padre San Agustín, “nos hiciste Señor para ti, y nuestro corazón no estará quieto hasta que descanse en ti”, Tu Señor eres quien nos mueve, pero nos mueve hacia ti.
Hagamos pues que todas nuestras obras sean agradables al Padre, y busquemos con ellas nuestra santificación y la gloria de Dios.
Amén.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Seamos cristianos de verdad

Este domingo la Iglesia celebra el domingo de Laetare /letare/, alégrate, porque si bien nos hallamos en un tiempo de preparación para la pascua, de penitencia, de sacrificio, es también para alegrarnos, porque tal es el amor de Dios, que no le importo cuán grande sea el pecado, cuanto tenga que cargar, cuanto tenga que sufrir, lo hace gustoso, con amor, con alegría, porque sabe que lo hace por ti y por mi. Porque su amor no tiene comparación, no tiene fin, y día a día, sin que te percates, renueva esa promesa de amor, ese sacrifico entregándose por ti en la Eucaristía, Cristo Jesús, tu Dios, que tanto te ama sigue dando su vida por ti en la cruz y día a día hace ese sacrificio nuevo, porque día a día ese es su cuerpo y su sangre que se entrega para remisión de nuestros pecados y para nuestra salvación. Por ello es que no podemos conformarnos con ser como les decía cristianos de título, porque eso nos hace cristianos vacios, el asistir a misa y comulgar es un mero acto de presencia, es igual que no hubieras ido, si asistimos a la Iglesia, a la misa, que sea porque buscamos más que cumplir una norma, que sea un buscar ese Señor, a ese Dios que tanto nos ama y nos necesita, Cristo a dado su vida por amor, y es hora de responder a ese amor con amor, entregándonos nosotros a él, y aceptando y recibiendo su sacrificio de amor, con un corazón puro y dispuesto a amar como él nos amo.


Seamos cristianos de verdad, cristianos eucarísticos, que necesitemos de Cristo en la Eucaristía, que vivamos de él. No permitamos que la pasividad de apodere de nosotros y la indiferencia nos invada, al contrario, tomemos conciencia de que ese pan es Cristo, de que lo estás recibiendo dentro de ti, o que a lo mejor te estás perdiendo el regalo más grande, el tesoro más valioso, la mejor medicina, el mejor elixir, el alimento que satisface, el agua que, como nos recordó el evangelio del domingo, sacia toda sed, y crea en nosotros un manantial de vida.


Cristo te espera no solo los domingos, sino todos los días con los brazos abiertos esperando que no rechaces su abrazo de amor, sino que lo recibas y lo acojas en tu ser.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Dejémonos llevar por el Señor

Hace tiempo que no les doy ningún mensaje ni nada, ya se me van a volver paganos. . .

Para que no se me paganicen, tan solo les diré algo que comentó el P. José Luis en su homilía (porque él presidió la misa de hoy por su cumple), y que me gustó, uno a veces tiene esa imagen de una persona, pero me gusto, porque el padre se mostró muy diferente a otras veces que lo escuche, se le sentía en confianza, en familia, como estaba, rodeado de sus hermanos religiosos, y decía, "Pedro tiró las redes y no pescó nada (comentado el evangelio de hoy), y luego el Señor le dice que las tire, y él le reclamaba que ya lo había hecho, pero lo hace de todas maneras, y es que muchas veces queremos hacer las cosas a nuestro modo, y después nos quejamos que no vemos frutos, a lo mejor lo que tenemos que hacer es dejarnos llevar por el Señor, que Él nos indique el momento, y veremos las redes repletas de frutos, que no son nuestro, son de Él, pero que Él nos permite ver"

Creo que está claro, dejémonos llevar por el Señor, confiemos en su divina providencia, y en su amor, que nunca nos defrauda, "Orad, orad sin cesad", que es en la oración donde tenemos ese pequeño momento de intimidad con nuestro Señor, nuestro Dios, que nos dice Hijos, y nos permite que le digamos PADRE.

miércoles, 19 de enero de 2011

Perseverancia

Invitarlos a la perseverancia, a la lucha diaria por querer ser cada día mejores y mas auténticos cristianos, nosotros no solos cuales quiera, somos Hijo de Dios, llamados a ser testigos de las obras grandes q ha hecho Cristo en cada uno de nosotros, por eso invitarlos, a que si bien el verano es un tiempo, para algunos de descanso y relax, no dejar de lado al Señor, ser perseverantes en la oración y la frecuencia de los sacramentos que vitalizan el alma y nos renuevan constantemente.

E invitarlos a algo especial, a que estas palabras no queden en eso, meras palabras, sino que se vuelvan vida en cada uno de nosotros, que nos interpelen y nos ayuden a ser cristianos de verdad, coherentes, gente comprometida con su Iglesia y su Dios, porque ya abundan los doble vida, o los golpea pecho que al final no son mas que fariseos que gustosos van a misa y se ponen en primera fila pero no pueden cumplir el evangelio, ese Evangelio que es vida y sobre todo que es Amor.

jueves, 5 de agosto de 2010

Dónde buscamos, con qué nos saciamos?

Dice la palabra de Dios, cuántas veces hemos bebido del torrente, y aún tenemos sed. Cuantas veces hemos buscado saciarnos en tantos lugares, y aún tenemos sed, y no nos damos cuenta que Jesús es la fuente vive, de la cual al beber nunca más tendremos sed. Sino recordemos su encuentro con la samaritana.

Donde buscamos, donde hemos puesto felicidad, bebemos de una fuente y luego seguimos con sed, o acaso estamos bebiendo de la fuente verdadera. Y si bebemos de la fuente verdadera, bebemos bien, recibimos el agua del Señor con un corazón puro y necesitado. O mejor, una pregunta, para cuestionarnos un poco, cuánto estamos necesitados del Señor? Con cuánto ardor en nuestro corazón lo buscamos?

Dice el Salmo, como la sierva busca corrientes de agua, así mi alma te busca a tí. Busquemos al Señor con un corazón ardido de amor, así como lo hacía Agustín, porque me traspasaste el corazón con tu palabra y te ame, y desde entonces no podía dejar de lado al Señor, porque había encontrado a quien realmente lo llenaba, saciaba su sed. Porque todos tenemos sed del Dios vivo, de Jesús, lo importante es buscarlo con un corazón sincero y necesitado, y como les he dicho varias veces, buscad y hallareis.

jueves, 29 de julio de 2010

Confié en ti y no me vi defraudado

[..] Motivarlos a seguir al Señor con un corazón encendido, a confiarlo todo en él y abandonarnos a su divina providencia.


El Señor nos ayuda auxilia y proteje. Recuerden lo q dice el Salmo en tí Señor confié y no me vi defraudado.

sábado, 17 de julio de 2010

Estar agradecidos

El saber estar agradecidos, y justo es algo que aprendí hoy, estaba con dolor, malestar, quería dar mi examen e irme a la casa porque estaba con mis dolores, pero comprendí algo tan valioso. A mi me dolía, o mejor me duele, la cabeza, las piernas (como si hubiese corrido) y el estomago, y me puse a pensar. Pero a Jesús le destrozaron la cabeza, colocaron una corona de púas que cuanto lo habrán hecho sufrir. Sus piernas temblaban y de estremecían ante los azotes y el peso de la cruz. Todo su cuerpo fue azotado y produjo heridas muy profundas, peores seguro que cualquier retorcijón... y a pesar de su dolor, su cansancio, seguro sus ganas de irse a su casa y dejarlo todo. No lo hizo, no gritó, no se quejó, no dijo nada. Porque él era capaz de todo, simplemente porque nos amaba. Y me decía, mira cuanto soporto él, y los mártires de la Iglesia que dieron su vida por Cristo. Y me decía, y así quiero consagrarme a Dios, cuando con un malestar físico, no puedo, me quejo, me canso. Y fue eso lo que me dio las fuerzas, el comprender el valor, el dejar de quejarme porque con esto no arreglaba nada, el entregarle al Señor mi malestar, para que mi dolor físico sea una oblación y una alabanza para él. Y saben que fue lo mejor de todo, que él no me dejó solo, no me defraudó, me ayudo, me levanto, me tomó de la mano y me ayudo a cargar mi cruz, porque es en ese momento, cuando estas solo, cuando parece que el mundo se te viene abajo, cuando ya no quieres saber nada, cuando te quejas, cuando quieres pegarle a alguien, que aparece él, o mejor, nos damos cuenta que ha estado a nuestro lado siempre, y vemos su mano extendida que te dice, no temas pequeño, que aquí estoy yo para ayudarte, porque yo ya sufrí todo esto por ti en la cruz, y ahora, ahora déjame cargarte y ayudarte a seguir.

Sepamos ser agradecidos con el Señor y entregarle todo y abandonarnos a él, porque como dice el salmista, "En ti Señor confié, y no me veré defraudado para siempre" porque el Señor nunca nos deja solos.

Gracias Jesús Bendito, por mi vocación, por mi comunidad, mi familia. Gracias porque en estos 21 años de vida nunca me has dejado solo, sino que me has cuidado, me haz protegido y me has preservado. Porque donde estaría yo, que sería de mi vida, y no estuvieras tú. Gracias mi Señor por todo lo que me das, lo bueno y lo malo. Y porque tu velas por mí, y por los míos.


Gracias, Padre Amado, gracias.

jueves, 6 de mayo de 2010

Testimonio de Eliza

Quiero compartirles este testimonio que leí la semana pasada y me impactó y quiero compartirlo con ustedes.

Eliza provenía de una familia protestante, la de los Rolls, que fundó sucesivamente la famosa industria automovilística Rolls-Royce, pero desde joven, durante su permanencia y educación en Francia, quedó muy impresionada por el ejemplar compromiso de la Iglesia católica con los pobres. En el verano del 1830, después de su matrimonio con el coronel John Francis Vaughan, Eliza, a pesar de la fuerte resistencia por parte de sus parientes, se convirtió al catolicismo.

Había tomado esta decisión con convicción y no sólo porque había entrado a formar parte de una conocida familia inglesa de tradición católica. Los antepasados Vaughan, durante la persecución de los católicos ingleses bajo el reino de Isabel I (1558-1603), habían aceptado la expropiación de los bienes y la cárcel en lugar de renunciar a su fe. Courtfield, la residencia originaria de la familia del esposo, durante las décadas del terror, se volvió un centro de refugio para sacerdotes perseguidos, un lugar donde en secreto se celebraba la Santa Misa. Desde entonces pasaron casi tres siglos, pero nada cambió en el espíritu católico de la familia.

Convertida en lo profundo del corazón, llena de celo, Eliza propuso al marido dar sus hijos a Dios. Esta mujer de elevadas virtudes rezaba cada día durante una hora delante del Santísimo Sacramento en la capilla de la residencia de Courtfield, pidiéndole a Dios una familia numerosa y muchas vocaciones religiosas entre sus hijos. ¡Fue atendida! Tuvo 14 hijos y murió poco después del nacimiento del último hijo en 1853. De los 13 hijos que vivieron, entre los cuales ocho varones, seis se ordenaron sacerdotes: dos en órdenes religiosas, un sacerdote diocesano, uno obispo, un arzobispo y un cardenal. De las cinco hijas, cuatro fueron consagradas religiosas. ¡Qué bendición para la familia y cuáles efectos para toda Inglaterra!

Todos los hijos de la familia Vaughan tuvieron una infancia feliz, porque en la educación su santa madre poseía la capacidad de unir de manera natural la vida espiritual y las obligaciones religiosas con las diversiones y la alegría. Por voluntad de la madre, formaban parte de la vida cotidiana la oración y la Santa Misa en la capilla doméstica, como también la equitación y los juegos. Los hijos no se aburrían cuando la madre les contaba la vida de los santos, que lentamente se volvieron para ellos íntimos amigos. Eliza se hacía también acompañar por los hijos durante las visitas a los vecinos enfermos y a los que sufrían, para que pudieran en estas ocasiones aprender a ser generosos, a realizar sacrificios, a donar a los pobres sus ahorros o los juguetes.

Ella murió poco después del nacimiento del decimocuarto hijo, John. Dos meses después de su muerte, el coronel Vaughan, convencido que ella había sido un don de la Providencia, escribió en una carta: “Hoy, durante la adoración, agradecí al Señor, porque pude devolverle mi amada esposa. Le abrí mi corazón con gratitud por haberme donado Eliza como modelo y guía; a ella me une todavía un vínculo espiritual inseparable. ¡Qué consuelo maravilloso y cuánta gracia me transmite! Todavía la veo como siempre la vi delante de Santísimo, con su pura y humana gentileza, que le iluminaba el rostro durante la oración”.
Obreros en la viña del Señor

Las numerosas vocaciones en el matrimonio Vaughan son realmente una insólita herencia en la historia de Gran Bretaña y una bendición que provenía sobre todo de la madre Eliza. Cuando Herbert, el hijo mayor, a dieciséis años anunció a sus padres de quería ser sacerdote, las reacciones fueron diferentes. La madre, que había rezado mucho por esto, sonrió y dijo: “Hijo mío, lo sabía desde hace tiempo”. El padre en cambio necesitó un poco de tiempo para aceptar el anuncio, porque justamente sobre el hijo mayor, el heredero de la casa, había repuesto muchas esperanzas y había pensado para él una brillante carrera militar. ¿Cómo hubiera podido imaginar que Herbert un día habría llegado a ser arzobispo de Westminster, fundador de los Misioneros de Millhill y luego cardenal? Pero también el padre se convenció pronto y escribió a un amigo: “Si Dios quiere a Herbert para sí, puede tener también a todos los otros”. Pero Reginaldo se casó, como también Francis Baynham, que heredó la propiedad de familia. Dios llamó también a otros nueve hijos de los Vaughan. Roger, el segundo, fue nombrado prior de los Benedictinos y más tarde el muy querido arzobispo de Sydney en Australia, donde hizo construir la catedral.
Kenelm se consagró como cisterciense y más tarde sacerdote diocesano. Giuseppe, el cuarto hijo de los Vaughan, fue benedictino como su hermano Roger y fundador de una nueva abadía.
Bernardo, quizás el más vivaz de todos, que amaba mucho la danza y el deporte y que tomaba parte en todas las diversiones, se hizo jesuita. Se dice que el día anterior a su ingreso en la orden, participó en un baile y le dijo a su pareja: “Esto que hago con usted es mi último baile porque me convertiré en jesuita!”. Sorprendida, la joven exclamó: “¡Pero por favor! Justo usted que ama tanto el mundo y baila maravillosamente quiere convertirse en jesuita?”. La respuesta, si bien interpretable de varios modos, es muy bonita: “Justamente por esto me entrego a Dios!”. John, el más joven, fue ordenado sacerdote por el hermano Herbert y más tarde fue obispo de Salford en Inglaterra. De las cinco hijas de la familia, cuatro se consagraron religiosas. Gladis entró en la orden de la Visitación,
Teresa fue religiosa de la Misericordia, Claire religiosa clarisa y Mary priora de las Agustinas. También Margareta, la quinta hija de los Vaughan, hubiera querido ser una religiosa, pero no le fue posible por la frágil salud. Sin embargo ella vivió en casa como consagrada y transcurrió los últimos años de su vida en un monasterio.

Hoy pues para acabar les quiero hacer una invitación especial para orar por los sacerdotes y por las vocaciones. Por aquellos que ya son sacerdotes, jovenes y ancianos; aquellos que son fieles a Dios, y aquellos que ya no. Aquellos que aun ejercen su ministerio, y aquellos que lo olvidaron. Aquellos que ya lo son, y aquellos que se forman. Aquellos que ya murieron, y aquellos a que aún disiernen.

Para que cada día Dios bendiga y santifique a sus Sacerdotes, y por el aumento, perseverancia y santidad de las vocaciones a la vida relgiosa y sacerdotal. "La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envié obreros a su mies". (Mt 9, 37b- 38).

Nada me despido, a seguir a delante solo por ÉL, Él debe ser nuestra única motivación, fuerza, razón, porque todo lo considero basura en comparación a Él, como dijo San Pablo.

jueves, 22 de abril de 2010

La perseverancia y la fuerza de voluntad

Son dos cosas que van de la mano, porque para perseverar es necesaria una fuerza de voluntad, decidirnos hacer algo y hacemos todo lo posible para lograrlo. Por ejemplo, estos días me he propuesto levantarme a las 5:00am, 15 minutos antes, pero me despierto y digo, ay! la cama está calientita, me da pereza, ya mañana me levanto a las 5 y hoy lo hago con lo demas hermanos 5:15am, y así aplaso las cosas, aunque claro es algo que estoy evitando, pero testimonio aparte. A veces nos cuesta dejar un mal hábito, o cumplir las propias metas sencillas que nos planteamos y porque, porque no hemos entrenado y fortalecido nuestra fuerza de voluntad. Y esto es algo muy importante, día a día podemos hacer pequeñas renuncias, como hacer a lo mejor que nos gusta, o lo que preferiríamos. Dejar de servirnos la presa más grande en la comida, o repetir el postre.

Estas pequeñas acciones hoy son parecen faciles pero implican un sacrificio que es menor, y porque hacemos esto para fortalezer nuestra voluntad, así en un futuro cuando nos toque algo más dificil como luchar por un sueño, alcanzar una meta, tendremos las fuerzas para comenzar a luchar y seguir hasta el fin y esto es la perseverancia.

Algo muy importante para perseverar es la ayuda del Señor, si logramos perseverar en el Señor lograremos perseverar en lo demás. Porque el Señor es la fuente de toda fuerza, y cuando tenemos al Señor en la vida, estos pequeños sacrificios dejan de producirnos un "dolor" para producirnos un gusto, una felicidad, por qué? Porque se lo entregamos a Dios y es él quien nos ayuda a seguir adelante.

Yo hoy los invito a eso, a proponernos pequeñas metas, como por ejemplo salir las mañanas a correr, levantarnos minutos antes, poner la mesa todos los días, lavar los platos (si nunca lo hacemos), y cuando hagamos estas cosas que a lo mejor implican un sacrificio por parte nuestra luego nos será más fácil cuando nos planteamos cosas más específicas como dedicar un tiempo para el Señor y ser perseverante en esto, o ir a misa un día más a la semana aparte del Domingo.

Entrenando nuestra fuerza de voluntad entrenamos nuestra perseverancia, y si lo hacemos con Dios y para Dios todo será mucho más fácil. Y algo que nos podrá ayudar es entregar estos "sacrificios" o actos al Señor decirle lo hago por ti, por amor a tí y amor a los demás!

Que nuestra vida sea una renuncia a nosotros y una entrega constante a Dios, entreguémosle a Él nuestras vidas y Él no nos fallará, porque no hay mejor lugar que Él, aquel que es el amor verdadero, aquel que cambia vidas, aquel que hace milagros.

Gloria al Rey Resucitado, Gloria a Dios, Aleluya . . . !

[..]

Creo que es un tiempo de planearnos metas, sueños que queremos hacer, cómo nos vemos de aquí a unos años, dónde queremos estar, qué queremos tener, e incluso cómo nos vemos de aquí a unos años. Entreguémosle estos sueños a Dios para que Él los bendiga, y si Él así lo quiere se cumpliran. Es un tiempo de soñar y soñar en grande porque somos hijos de Dios y no hemos nacido para ser mediocres sino para vivir de acuerdo a la dignidad que tenemos, de bautizados, porque en el bautizo con la cruz morimos al pecado y con la resurección renacimos para Dios.